Año XL - Edición Nº 8.280

Martes 22 de agosto de 2017

Tribuna de Opinión

“Los recuerdos materiales adquieren una potencia imprevisible. De repente, despiertan para contarnos de dónde vienen y por qué”.

Entre las confluencias de las calles Ecuador y Obispo Umaña (antes Bernal del Mercado) y la propia Alameda, estaba la Escuela Normal Abelardo Núñez y su Escuela Primaria Anexa, esta última ubicada justo al frente de la EAO. (Crónicas de Carlos Cid).

La Estación Alameda –conocida hoy como Estación Central- allá por las postrimerías de los años 50 no era nada de espectacular; más bien era un barrio bravo y de pelaje medio, pero con mucha vida de esfuerzo.(Crónicas de Carlos Cid).

Escucho a “Payo” Grondona. Siempre he seguido sus canciones y en estos días lo escucho con más atención, especialmente “Canto de nuevo”, su “Balada doble” y la versión hecha en el exilio de “La Nelly y el Nelson”.

El cierre de un medio con 95 años de historia en ningún caso es una "buena noticia".

El año 1957 fue mi 2º año en la EAO. En las radios sonaban Elvis Presley, Fat Domino, The Platters y la rubia Doris Day. (Crónicas de Carlos Cid)

Siempre que íbamos a ver a mis abuelos que vivían en la calle Gumercindo, a la entrada de la Avenida Ecuador, pasábamos por la EAO y mi madre me decía: “Aquí estudió tu tío Ñungo”. (Crónicas de Carlos Cid).

En una conversación entre compañeros de trabajo de la DINA, un agente le cuenta a otro que los detenidos “se iban a dormir con los pescados”. Le leí en un libro sobre el “mocito” de Manuel Contreras. Anécdota banal en el centro del horror que, por supuesto, no era horroroso para ellos.

Diversos cuestionamientos al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos han surgido en las últimas semanas, desde personajes e instituciones de la derecha.

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