Año XL - Edición Nº 8.279

Lunes 21 de agosto de 2017

Por qué una Ley de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas en Chile

Fecha de Publicación: Mié, 05/17/2017 - 15:44

El 6 de abril de 2017 se inició la discusión del Proyecto de Ley de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas de Chile en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Este miércoles 3 de mayo, habrá en una nueva sesión en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara.

Foto:

Marco Avilés

El proyecto es una iniciativa de la sociedad civil indígena, articulada en la Red de los Derechos Educativos y Lingüísticos de los Pueblos Indígenas de Chile con el apoyo de la Universidad de Santiago, sede de tres Congresos de Lengua que han dado origen y seguimiento al proyecto de Ley.

Cuenta con el patrocinio de los senadores Antonio Horvath, Carlos Bianchi y Alfonso De Urresti, y en la Cámara de Diputados, de Camila Vallejo, Karol Cariola, Guillermo Teiller, Vlado Mirosevic, Maya Fernández, Yasna Provoste, Mario Venegas, Gabriel Boric, Giorgio Jackson y Roberto Poblete.

El proyecto busca reconocer los Derechos Lingüísticos de todos los pueblos indígenas, entre ellos aymara, quechua, rapa nui, mapuche, likan antay, kaweskar, yagan, selknam y diaguitas. Dado a la falta de información que existe sobre el valor de las lenguas y culturas indígenas en lo que sigue se explicará el valor y alcance de este proyecto para Chile y para los pueblos indígenas, en particular.

Uno de los primeros argumentos a destacar es que el Proyecto de Ley reconoce el derecho lingüístico como parte de los derechos humanos fundamentales.

Sin lenguaje no somos humanos. El ser humano necesita su lengua para comunicarse, así como necesita del pan para alimentarse y poder vivir. Esto amplia el concepto de derecho humano usado en periodo post dictadura, centrado en la defensa de la vida, de su protección por la desaparición forzada y otros.

Los derechos lingüísticos son además derechos humanos individuales y colectivos, lo ejerce la persona pero se necesita de la comunidad de hablantes para poder ejercerlo y usar la lengua.

En segundo lugar, se fundamenta en la libertad de expresión, un derecho humano garantizado por la Constitución chilena; no obstante debido a la falta de reconocimiento, hoy los medios sólo informan en castellano, marginando al 10% de la población de Chile.

Por otro lado, una Ley de Derechos Lingüísticos permitiría mayor conciencia del valor de la diversidad para el desarrollo de nuestra capacidad creativa y las lenguas indígenas aportan a esa creatividad, capacidad que hoy se desconoce, no se enseña o se silencia, porque entre otros, las orientaciones de la enseñanza del lenguaje y de la comunicación en la educación superior, al parecer, todavía siguen las orientaciones de la gramática de Nebrija, alejando a la lengua del contacto con otras lenguas.

En lo concreto, el castellano chileno está permeado de préstamos léxicos del quechua, aymara, mapuzugun y de las otras lenguas indígenas de contacto, tiene registros, sonidos de estas lenguas. Un chileno cuando sale fuera del país se da cuenta de esto y suele quedar como ignorante cuando no puede responder sobre sus raíces lingüísticas y culturales. Así la sociedad pierde en la valoración de sus propios saberes, raíces y de su identidad.

Por ejemplo, en el castellano chileno se dice “vamos a funar a tal o aquel candidato” cuando se quiere arruinar su aparición pública; funar viene de funa que en mapuzugun significa ‘podrir’. También se suele decir “el vecino cahuinero” cuando éste anda metiéndose en problemas ajenos; cahuín viene de kawin ‘fiesta’ en mapuzugun.

Todas y todos han tenido pololo, polola; la palabra viene del mapuzugun pvlvlvn ‘revolotear como mosca, pvlv es mosca. Cuando vamos a la feria llevamos una “pilgua”, en el camino encontramos “champa”, jugamos fútbol en la “cancha”… sin saber que todas son palabras de origen quechua; como también tenemos Pirque, Apoquindo, Apumanque, etc.. De la toponimia quechua. Hay muchos aportes de las lenguas indígenas en el castellano que desconocemos.

El reconocimiento de los Derechos Lingüísticos de los pueblos indígenas contribuiría a impulsar el bilingüismo en Chile, porque el uso de las lenguas indígenas, como todas las lenguas, generan habilidades lingüísticas para un perfil bilingüe.

Sabemos cuánto nos afecta el monolingüismo cuando no aprendemos inglés; esto se debe, en parte, a los prejuicios lingüísticos enraizados en la mentalidad chilena que asume que hay lenguas que no sirven (al referirse a las lenguas indígenas).

Todas las lenguas sirven para comunicarse y aportan al desarrollo de la capacidad del lenguaje; si los chilenos aprendieran lenguas indígenas tendrían más habilidades para aprender el inglés, o por lo menos estarían menos bloqueados frente al inglés, porque ya tendrían adquiridos sonidos, estructuras de otras lenguas.

En el ámbito de las políticas públicas, hay algunos avances en materia de uso de lenguas indígenas, pero falta el marco jurídico de protección a las lenguas y de sus hablantes que garantice a todos el uso de sus lenguas. Se cuenta con la asignatura de lengua indígena, aplicada en contexto donde los niños indígenas alcanzan sobre 20% en población en la sala de clases; hay 1.600 escuelas en el país que imparten la asignatura de lengua indígena.

Lamentablemente, la regulación en la práctica es privativa. Por ejemplo, en contexto como Santiago, que tiene casi el 70 % de la población indígena del país, el Ministerio de Educación no impulsa la enseñanza de la lengua indígena porque la población escolar indígena en la sala de clases no alcanza al 20%.

También hay otras iniciativas puntuales tales como el Matrimonio Civil en lengua indígena, parejas han dado el sí en mapuzugun, por ejemplo. En otro plano, se ha oficializado la lengua mapuzugun en municipios (Galvarino, Padre las Casas).

La Contraloría General de la República emitió un dictamen respecto a la igualdad de estatus del mapuzugun con el castellano, en caso de oficialización en la Araucanía. La Academia del Poder Judicial constantemente otorga cursos de lengua y cultura indígena para los jueces y personal de su institución, entre otras. Todas estas iniciativas se multiplicarían y tendrían más recursos, al contar una Ley de Derechos Lingüísticos.

Lo más grave de la falta de reconocimiento explícito de las lenguas indígenas es el problema de aprendizaje y falta de calidad de la educación en las zonas indígenas. Así, el sistema educativo ha discriminado a los pueblos indígenas, por no usar las lenguas como medio para la enseñanza y porque hace obligatoria la enseñanza del inglés y no así el de las lenguas indígenas.

La escuela, al no abordar la diversidad lingüística del aula, conduce al bajo rendimiento escolar de niñas y niños que tiene otra lengua como su idioma materno, o como lengua del hogar como ocurre en la mayoría de las comunidades indígenas.

Los bajos resultados del SIMCE, en lenguaje y comunicación, en la VIII, IX y IX Región son el reflejo de este problema. Además, la hegemonía lingüística del castellano en el sistema educativo genera racismo (burlas), discriminación en la sala de clases; aún hay niños y profesores se ríen ante un apellido mapuche, por ejemplo, todo lo cual incide en la baja calidad educativa.

Ello también influye en la disminución de los hablantes de lenguas indígenas. En una década, el uso del mapuzugun disminuyó en 11 %, según la Encuesta CEP – 2016. Hoy el 67% de la población mapuche no habla mapuzugun. La desaparición de una lengua además de la pérdida de identidad implica pérdida de la cultura, de los conocimientos necesarios para la sobrevivencia humana en Chile y en el planeta.

Hoy, hay colectivos y organizaciones indígenas que impulsan la enseñanza de la lengua mapuzugun, hay internados lingüísticos como acción de revitalización. También hay aproximadamente 200 personas entre escritores, poetas, cantores que escriben la lengua mapuche a través de su arte.

Sin embargo, estos esfuerzos no bastan para garantizar el futuro de las lenguas indígenas. Para desarrollarlas, escribirlas, ampliar sus funciones necesitamos leyes que las protejan y que garanticen los recursos humanos formados y los económicos, que permitan producir la cultura, el lenguaje y la comunicación en las lenguas indígenas.

Una ley de Derechos Lingüísticos para las lenguas indígenas nos permitiría compartir la riqueza de las lenguas originarias con todos los pueblos indígenas y con los chilenos, porque las lenguas tienen la misión de comunicarnos, hacernos entender, ser mejores personas, ser más sabios y más cultos.

Por lo demás, el uso de sus lenguas originarias es un derecho de los pueblos indígenas, según la ley indígena y el Convenio 169 de la OIT y que el Estado de Chile debe garantizar.

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