Año XL - Edición Nº 8.315

Miércoles 18 de octubre de 2017

Peggy Kuruz, directora del Elenco de Danza Vocacional: “La U. de Santiago tiene algo especial: la calidad de las personas”

Fecha de Publicación: Jue, 06/01/2017 - 08:52

La profesora de danza moderna y contemporánea, y bailarina profesional Peggy Kuruz, a lo largo de más de 25 años de servicio en esta Universidad, ha dirigido numerosos talleres. Durante este lapso, ha logrado trasmitir un método de trabajo a partir de sus coreografías tanto a estudiantes regulares, como egresados, en pro de  desarrollar la expresión artística de cada uno de ellos.

Foto:

Marco Avilés

A los 4 años de edad, nació el gusto por la danza de Peggy Kuruz Frankenstein, académica desde el año 1991 de los talleres de Expresión Corporal y Comunicación Kinética, de la Unidad de Vocación Artística, que se imparten en la U. de Santiago. Además, desde el año 2014, comparte la dirección del Elenco de Danza Vocacional, junto al académico Hiranio Chávez Rojas.

Especialista en improvisación y expresión corporal, Peggy se ha perfeccionado en Danza Moderna con maestras como Gerri Houlihan y Susan Cashion, destacando su pasión por el arte de bailar, que cada vez cobra mayor protagonismo a nivel institucional, debido a su énfasis eminentemente formativo, que contribuye a otorgar una educación más integral a los estudiantes del plantel, a través de los valores y principios del trabajo en equipo.

Para la académica, la docencia en la U. de Santiago tiene un significado singular: “me encanta que sea en este lugar. Me ha tocado hacer clases en varios espacios, pero me pasa que esta Universidad tiene algo especial, y es la calidad de las personas, quienes vienen de distintas carreras, vivencias totalmente diferentes, de distintos lugares de Chile; hay algo que tiene que ver con el espíritu de entrega, en donde son capaces de sensibilizarse por algo que ocurre en otro lugar, son solidarios, están abiertos a aprender y son tolerantes”, afirma.

Carrera profesional

Según relata, su gusto por la danza surgió desde muy pequeña, impulsada por su madre, quien le incentivó la experiencia, “recuerdo que mi mamá me puso en una academia de danza, con una profesora que había sido bailarina en el Teatro Municipal; mi mamá también iba, era algo muy acogedor. Por parte de su familia se valoraba mucho la música clásica, de hecho mi abuelito era violinista”, cuenta.

Fue así, como comenzó a participar de distintas experiencias artísticas durante toda su formación académica, acompañada siempre, según recuerda, “de los ritmos de Cascanueces, el Lago de Los Cisnes, o los vals de Johann Strauss”.

Sin embargo, al momento de decidir su futuro profesional, la actual directora del Elenco, dudó de la que sería su futura profesión. “Cuando di la Prueba de Aptitud Académica postulé a varias carreras relacionadas con las artes y diseño, dependiendo como estaba el puntaje, pero por una amiga supe que estaba la carrera de Pedagogía en Danza en la U. de Chile, y no podía creer que existiera”, indica.

Por una parte estaba su sueño, pero la académica tenía un desafío mayor, “postulé a Danza y a Teatro, porque este último era más desafiante, porque nunca lo había hecho, pero me daba cosa porque yo era más introvertida”. Tras ser seleccionada en ambas carreras, Peggy finalmente optó por su pasión, “pensaba que la Danza debía realizarla lo antes posible, así es que finalmente me inscribí, y a la par, como me vine a Santiago, se me abrieron muchas puertas”, sostiene.

Desde entonces, la académica no dejó de incursionar y profundizar en su área, desempeñándose como docente de cátedras de improvisación, expresión corporal y técnica Graham, en el departamento de Danza de la Universidad de Chile durante 10 años, para luego ser profesora de danza moderna, contemporánea, pre-práctica en la Escuela Espiral Universidad Academia de Humanismo Cristiano y docente de Expresión Corporal y Comunicación Kinética en la Universidad de Santiago de Chile.

Además perfeccionó sus conocimientos en danza moderna con las maestras Gerri Houlihan y Susan Cashion, y en Danzaterapia en la Escuela María Fux, de Buenos Aires, Argentina.

“Haber seguido el camino de la Danza me ha otorgado mil posibilidades distintas. Cuando empiezo a repasar, es recordar haber estado en televisión, trabajar con grupos independientes en el área del folclor, entre otros. Y hoy, dirigir un grupo, me hizo descubrir que me encanta, por el hecho de compartir la experiencia, cuando vas ayudando a otro, se te va ajustando algo en ti, algo que tienes que aprender”, manifiesta.

Vocación artística en la U. de Santiago

Peggy Kuruz llega al Plantel en el año 1991, por recomendación de un profesor de su ex Casa de Estudios. “Fui recibida por Marta Quintana, quien fue jefa por muchos años de esta Unidad. En ese entonces, me dijo que necesitábamos que el espacio aproxime a los estudiantes de distintas carreras a la Danza, que sientan que son capaces de tocarla, y se potencie la igualdad de cada uno”, relata.

Desde entonces, la académica comenzó a realizar talleres en la Universidad, desempeñándose a su vez como intérprete  en diversas compañías y obras y dirigiendo tutorías.

“La experiencia ha sido muy enriquecedora, porque me costaba asumir el rol de directora de algo. Me encanta guiar, y considero que los espacios se generan a partir de las personas que habitan el lugar, pero a veces me encanta perder el control y que lo tome otro, porque siento que es una manera nueva de entender el manejo de los espacios humanos. Tienes que ir encausando ciertos límites que a veces hay que ir diseñando y estructurando para que el grupo pueda sentirse guiado hacia un fin, ha sido harto desafío, pero también perder el miedo a algo que realizaba hace mucho tiempo, sin darme cuenta”, comenta la directora.

Para la académica, la corporalidad es muy importante, al ser “el contenedor de la persona”, por lo que a su juicio, se le debe otorgar atención y dedicación. “En este momento de mi vida, la danza representa un espacio riquísimo para poder conectarme conmigo, en un montón de maneras distintas; hacer una pausa en el cotidiano para poder tener un espacio de conexión con tu cuerpo, ya sea también pudiendo observar, preguntarte lo que sientes, lo que estás pensando y unirlo a una posibilidad de movimiento, aunando todos los espacios que componen lo que somos”, indica.

“Antes me gustaba decir a la gente ¡bailen, bailen yo creo que la danza es lo mejor para todos!, pero ahora digo muévanse, porque alguien quizás esta andando en bicicleta y es feliz, o nadando. Lo importante es conectarse con todas las áreas, con lo espiritual, con lo imaginario, con lo sensible, y que nos podamos auto-reconocer mejor”, concluye la bailarina profesional del Departamento de Gestión del Deporte y Cultura.

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