Año XLI - Edición Nº 8.409

Miércoles 11 de abril de 2018

In Memoriam Adiós, Mabel

Fecha de Publicación: Lun, 12/21/2015 - 09:20

Con una trayectoria de 60 años en la radiotelefonía nacional, su partida no ha dejado a nadie indiferente. Aquí nos deja un enorme legado y con su clásico programa “Una voz, una melodía y un recuerdo”, ya es parte  de la historia grande de la Radio de nuestro país. 

En la imagen, distintos momentos de la dilatada trayectoria de Mabel Fernández.

Foto:

Archivo Departamento de Comunicaciones

Su vida se fue apagando lentamente, en los últimos meses, hasta extinguirse el viernes último (18). Estaba rodeada de los suyos y partió plácida a ese viaje sin retorno, cuando el reloj marcaba aproximadamente las 16:15.

Si bien su partida era esperable por todos nosotros, sus compañeros y compañeras de la radio que la acogió por 40 años, pues cuando se le detectó el cáncer ya no había nada que hacer, la noticia de su muerte nos encontró sin la preparación emocional para hacer frente a la cruda realidad. Y cómo no, si partía la amiga, la compañera cómplice, la maestra, la hermana dulce, generosa que sabía acogernos con esa bondad y sabiduría que la hacían única e irrepetible.

Extrañaremos su sonrisa, su consejo oportuno y esas dos manos solidarias siempre dispuestas a acogernos cuando nos veía atribulados o atribuladas. “Oye, qué es linda la vida!”, solía decirnos.

Y claro, todo en ella era genuino, ese cariño que prodigaba sin esperar nada a cambio y esa alegría para enfrentar el día a día, con una vitalidad envidiable. En su trayecto a la radio de la Universidad de Santiago,  siempre se prodigaba unos minutos para aspirar la vida juvenil del campus. Miraba en rededor y descubría que todo le gustaba…se asombraba con los ocres del otoño, con la explosión de colores de la primavera, con el gris del invierno y con la irreverencia del sol veraniego.

¡Has visto cómo los árboles van perdiendo su hojas? Qué lindo es el otoño, solía decirme, para rematar: en realidad me gustan todas las estaciones…es que me gusta la vida. Y a ti?

Mabel -nuestra querida Mabel- fue una agradecida de la vida, pues pudo hacer lo que más le gustaba: estar frente a un micrófono llevando una palabra de consuelo a los enfermos, de solidaridad al sufriente, de alegría a los más jóvenes. Sabía tocar las fibras y llegar con la palabra justa a las tres generaciones de esa audiencia que la seguía en cada programa. Era como si conociera de toda la vida; le hablaba a cada uno/a al oído…los instalaba en el ayer, en el hoy y les obsequiaba esperanza para el futuro incierto.

Con una trayectoria de 60 años en la radiotelefonía nacional, su partida no ha dejado a nadie indiferente. Aquí nos deja un enorme legado y con su clásico programa “Una voz, una melodía y un recuerdo”, ya es parte  de la historia grande de la Radio de nuestro país.

Comenzó su andadura radial, cuando aún estaba  en secundaria. No duda en golpear las puertas de la Radio del Pacifico, CB 82.  “Esta radio no requiere locutores”, le responden de  modo tajante. Pero, bastó que la probaran para que incluso le confiaran un espacio los días domingos.

Tuvo que cambiarse de  nombre, pues no había pedido el permiso paterno, de allí que Mevil Villalobos Chaparro, se hace rápidamente conocida como Mabel Fernández. Trabaja en Radio Minería, dirigida por Raúl Matas. Posteriormente, crea el emblemático programa “Una voz, una melodía…”, donde comparte  pensamientos, poemas, reflexiones, todo ello junto a la mejor música de la época, especialmente boleros.

Y desde entonces, la audiencia  no la abandona. El sueño que tuvo de niña, allá en Iquique, la tierra que la vio nacer, se  cumplía. Sería una servidora social y su voz llegaría a las familias chilenas a través de la radio, esa caja mágica que un día cualquiera su padre, don Eduardo Villalobos, lleva a casa y la sorprende, pues no entendía de donde emergían las voces…hasta llega a pensar que eran unos liputienses que vivían en ese mueble mágico, tal como nos confidenciara un día de añoranzas.

Dejo atrás el mar y el aire salobre para trasladarse con su familia a esta gran urbe capitalina. Aquí se instalan don Eduardo y doña Zunilda con su numerosa prole de diez hijos e hijas.

De aquí, la atractiva adolescente Mevil no se mueve. Aquí hace su vida, aquí opta por la soltería, desde aquí se  entrega en cuerpo y alma a su audiencia, también forma nuevos locutores y locutoras. Les inculca el rigor y les traspasa el concepto de responsabilidad social que implica estar frente a un micrófono.

Hoy, la gran urbe la ve partir, la despide como una de sus hijas adoptivas más comprometidas.

Querida amiga, compañera, hermana. Descansa en paz y sabes? la magia de la radio permitirá que  tu voz, siga acompañando a tu audiencia por mucho tiempo más. Trabajaste con ahínco, por lo mismo las grabaciones de tus programas seguirán siendo parte de la programación habitual de Radio Universidad  de Santiago, ésta que tanto quisiste.

Es la forma que hemos encontrado para tributarte aquí en la tierra; allá en el cielo, un coro de ángeles de seguro te habrá recibido y has comenzado ya, a gozar de la Vida Eterna.

Hasta siempre!

(*)Directora Radio Universidad de Santiago de Chile

 

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