Año XLI - Edición Nº 8.409

Miércoles 11 de abril de 2018

Impugnación de mandatarios es una figura legal que se ha probado con éxito en Brasil

Fecha de Publicación: Jue, 03/31/2016 - 07:38

Para el académico del Instituto de Estudios Avanzados (Idea), Dr. César Ross Orellana, el juicio político (impeachment) que se busca para la presidenta Dilma Rousseff, no representa necesariamente un camino negativo para Brasil.

La economista y política brasileña Dilma Vana da Silva Rousseff, tiene 68 años y el 1 de enero de 2011 asumió su primer mandato de cuatro años. Fue reelecta y el 1 de enero de 2015 comenzó su segundo periodo.

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Para el académico del Instituto de Estudios Avanzados (Idea), Dr. César Ross Orellana, el juicio político (impeachment) que se busca para la presidenta Dilma Rousseff,  no representa necesariamente un camino negativo para Brasil.

Agrega que ese proceso de destitución no es del todo negativo, considerando que constituye una solución necesaria cuando los problemas que aquejan a un país son de tipo estructural.

“En la medida que la crisis se hace estructural, se va abriendo la posibilidad de considerar que es prudente, útil y necesario para la coalición gobernante, que la presidenta abandone el poder, no tanto para defenestrarla judicialmente, sino para que la coalición gobernante logre sobrevivir”, dice el académico.

Ejemplifica que la destitución de Fernando Collor de Mello (en 1992, bajo el mismo mecanismo) instauró gobiernos constitucionales que sirvieron para ordenar el país y promover el desarrollo, lo que se vio en resultados tangibles en los periodos de Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva.

“Ya existió esa experiencia y no fue necesariamente mala para Brasil; más bien fue positiva, desde el punto de vista que se pudo ordenar la economía después los escándalos de corrupción que ensombrecieron el corto período de (Fernando) Collor de Melo”.

Añade que a la caída de Collor de Mello asumió su vicepresidente, Itamar Franco, quien nombró un ministro de Hacienda competente, Fernando Hernique Cardoso, que logró ordenar la situación y cuyos mandatos posteriores, cuando asumió la máxima magistratura de ese país, fueron bastante buenos para la economía brasileña. “Es muy difícil explicar el éxito posterior, sin los gobiernos de Cardoso”, concluye.

Las complicaciones

La salida del vicepresidente de Brasil, Michel Temer, y con esto de la principal fuerza dentro de la coalición de gobierno brasileña, es decir del  Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), sugiere como paso siguiente la acusación política (Impeachment) contra la presidenta Dilma Rousseff.

Sin embargo, para el Dr. César Ross Orellana, hay diversos factores que han confluido para que en la actualidad, Brasil esté viviendo una de las más severas crisis políticas que recuerde su historia reciente.

Por ejemplo, que en ese país existe un sentimiento de frustración en la población, respecto  a lo que ha sido la gestión de la presidenta Dilma Rousseff, contrastado con el mandato predecesor de Luiz Inácio Lula da Silva.

“El gobierno de Lula gozó de un crecimiento importante; logró sacar a más de 20 millones de personas de la pobreza, y colocó a Brasil en la cima de la economía del continente, en un momento en que México y Argentina habían perdido el rumbo”, dice el experto.

Explica el analista internacional que la impresión de los brasileños “era que ellos se estaban convirtiendo en un país del primer mundo, que planteaba una política exterior no solamente enfocada hacia América Latina, sino hacia el mundo”.

Añade que era un momento basado en la realidad pero también en la expectativa respecto de lo que iba a ser el futuro de Brasil. Sin embargo, los casos de corrupción y la severa crisis económica frenaron ese sentir de ensueño y desembocaron en un profundo desencanto con el gobierno.

En ese contexto, ni la participación del ex presidente Lula da Silva en gobierno, tras el nombramiento de Dilma Rousseff, frenaron el rechazo.

“Este panorama hizo que los propios adherentes al Partido de los Trabajadores (PT), aquellos que estructuralmente votaban por él, se sintieran profundamente decepcionados, lo que generó un escenario complejo, donde Dilma Rousseff trató de resolverlo llamando a Lula, quien a pesar de todo lo que ha ocurrido sigue siendo bastante indiscutido, tal como en Chile se reflota el nombre de Ricardo Lagos para una eventual candidatura”, concluye el Dr. Ross.

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